jueves, 5 de julio de 2007

Roma: Ciudad del Vaticano

Al Vaticano fuimos los tres días que estuvimos en Roma. La primera vez (el sábado) subimos a la cúpula de la Basílica de San Pedro, bajamos a la gruta Vaticana a ver las tumbas de los Papas (incluida la de Juan Pablo II), y nos paseamos por la bella Plaza de San Pedro, obra del genial Lorenzo Bernini.

El segundo día (domingo) fuimos a la misa, y tuvimos el privilegio de comulgar. Guau, para alguien que fue educada en la religión católica, comulgar en el Vaticano es una experiencia digna de publicar en el blog. Había una cola kilométrica para entrar a la Basílica y la seguridad es más brígida que para ingresar a la Casa Blanca (me imagino). La fastuosidad de la Basílica por dentro es impresionante, oro, estatuas de Miguel Ángel (La Piedad), los restos de San Pedro. La cuna del catolicismo frente a mis ojos, y frente a los de los miles de turistas de todo el mundo que habían allí.

El tercer día (lunes) fuimos a los Museos Vaticanos, pero sólo ingresamos a la Capilla Sixtina. Hay museos egipcios, etruscos, estancias de Rafael, pero hay tanta gente y es todo tan grande (y el tiempo se va tan rápidamente), que nos decidimos por ver la mítica capilla donde Miguel Ángel pintó su juicio final, y donde los cardenales se reúnen a escoger un nuevo Papa. A propósito, preguntamos por Benedicto XVI y se nos explicó que todos los domingos al medio día se asoma a la ventana y saluda a los fieles congregados en la plaza. Sin embargo, ese fin de semana se encontraba en Asís y no pudimos verlo. Una lástima, porque las posibilidades de verlo son mínimas. Sólo hace misas dos veces al año: en Navidad y Pascua de Resurrección. Bueno, no importa, igual me gustaba más Juan Pablo II, jajaja (dijo la picá…).

Para subir a la cúpula de la Basílica había dos modalidades. Una es subir en ascensor y luego a pie por 220 escalones, lo que tiene un costo de 7 euros (5 lucas). La otra modalidad es más económica pero más sacrificada: subir todo el trayecto a pata, que implica 550 escalones y 4 euros. Nicole y yo decidimos que la cosa tenía que ser con esfuerzo, con sacrificio, y por qué no decirlo, con ahorro (de $). Así que nos fuimos a pie hasta arriba, y la vista es impresionante, toda Roma ante los ojos de nosotros y de Dios. En esta foto estoy mirando la Plaza de San Pedro desde lo más alto de la cúpula de la Basílica.

























La Plaza de San Pedro está rodeada por una especie de circunvalación de columnas, cuatro corridas por cada lado. Lo que no sabíamos es que justo al centro de la Plaza hay dos puntos desde los cuales ocurre una ilusión óptica muy interesante. Si se fijan en esta foto, se ve una fila de pilares perfectamente ordenados; sin embargo, detrás de cada pilar hay tres pilares más. Si uno se para en cualquier parte de la plaza, se ven los cuatro pilares, pero si uno se para en ese punto en particular, sólo se ve uno, y los demás quedan ocultos atrás. Simpático, ¿ah?




















YO ESTUVE AHÍ. Esta foto se ve como el hoyo, pero al menos se alcanza a apreciar que detrás de mí están los mundialmente famosos frescos de Miguel Ángel ilustrando el Juicio Final. Lo anecdótico de esto es que estaba prohibido sacar fotos dentro de la capilla, sin embargo, nadie, pero NADIE hacía caso de la prohibición. Tenían solo un guardia diciéndole a la gente: ¡No pictures, no filmations! Pero era tan estúpido, la capilla igual es grande y tenían sólo a un tipo para los cientos de turistas apretujados al interior. Entonces cuando el guardia iba para el altar, los que estábamos atrás sacábamos fotos como desesperados, y cuando venía a decirnos que cortáramos la weá (porque se notaba chato el pobre) los turistas de adelante ya estaban sacando fotos descaradamente otra vez. O sea, si no quieren que tomen fotos, prohíban entrar con cámaras o algo así, pero no pretendan que un miserable guardia detenga a una tropa de extranjeros deseosos de subir fotos al blog. Sorry.

























EL UNO PARA EL OTRO. No pude dejar de extrañarme por esta imagen. Resulta que en el piso de la Plaza de San Pedro están grabados todos los signos del zodiaco, pero no los doce por separados, sino de a dos, en seis discos como éste, donde estoy sentada. La cosa es que yo busqué el mío para ver con quién estaba emparejado, y casi me voy de poto. Esto que dice en el disco es ARIETE 21 MARZO, BILANCIA 23 SETTEMBRE. Yo soy ARIETE (Aries) y mi compañero es BILANCIA (Libra, la balanza). Lo importante de esto es que yo nací justo el 21 de marzo, y Pedro, mi novio, es libra y nació el 23 de septiembre. Se pueden imaginar mi sorpresa cuando vi ambas fechas juntas, su cumpleaños y el mío, mi signo y el suyo, unidos frente a mí en el lugar más sagrado del catolicismo. El 21 de marzo empieza el otoño, el 23 de septiembre la primavera. Pedro, esta foto es para ti.

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi niña linda,
Estamos unidos desde siempre. muaaaaaaaak Que bonito todo lo que muestras de Roma, las cago la ciudad más bonita y llena de vida, cultura, todooooooooooo. Conociendo Roma, te entiendo que no quieras terminar esta experiencia allá.
Muakkkkkkkkk.
TE AMOOOOOOOOOOO

psaldan dijo...

Querida Magdyta:
Realmente es impresionante todo lo que estás viviendo. Concuerdo contigo que esto será irrepetible. Las fotografías están espectaculares.
Feliz y provechoso viaje a Pamplona, Fiesta de San Fermín, cuidado con los Toros. Esperaremos ansiosos las fotografías y los relatos, tan claros, de esas andanzas.
Felicitaciones. No puedo dejar de reconocer que le has sacado provecho a tu viaje a Europa.
Besitos.
Patricio Saldaña Sepúlveda

Unknown dijo...

SSSSEEEEEÑÑÑÑÑÑÑO


komo ta? por lo ke veo excelente pero no se olvide KE LE KEDA POKO POR DISFRUTAR jajajajaja y volvera a Chile, a Conce a Lota.

AKUERDESE DE VOTAR POR LOS MOAIS COMO UNA DE LAS 7 MARAVILLAS DEL MUNDO ( ES KE ANDO PATRIOTA)


MUXA SUERTE Y

Xauuuuuuuuu.....................